lunes, 2 de marzo de 2015

Apuestas

También hay que apostarle a la muerte, y  ¿por qué no?
A sus finales y a sus callejones,
Aprender a amar cada amargo momento de soledad,
Cada encontrón con la distancia y el olvido,
Y la muerte es eso, el olvido,
Un olvido mezclado con un corazón inerte y un cuerpo frío,
El olvido de los amados y los allegados, de los conocidos,
Y allí olvidados estamos, y estaremos,
Siempre olvidados,
Porque vivir es un acto mismo de morir,
O si se quiere de que le olviden a uno de a poquitos.
No temerle a la muerte es también no temerle a la tristeza,
De esa que va y a veces llega,
De la que vagando va por las calles,
Sin temor y siempre a prisa,
Tristeza no te temo, muerte no te temo,
Y si mueren, enterremos,

Que la vida también es  muerte y fiemo.