martes, 21 de abril de 2015

Conservo la vida

El paso de los años no me impide conservar vida,
Y la conservo en días y noches,
En meses de verano y en albaricoques
La conservo en el invierno y en algunos amores,
En tiempos pasados, de alegrías y desolaciones,
La conservo sin duda en el sexo y los hombres,
Que me han amado y vivido sin reproches,
Conservo la vida también en canciones,
En poemas, en vacilaciones,
La conservo en familia, en amigos, en voces,
En desconocidos que son mis lectores,
En libros la conservo, en escritores,
En cientos de cuentos que son emociones
Conservo la vida como melocotones,
En frascos sellados de almíbar y camastrones,
En paisajes hermosos y en callejones.
En pueblos, ciudades, en frailejones,
Y flores que emanan distintos olores,
Sándalo, buganvilias, girasoles.

La conservo en una sociedad sin corazones,
Donde vale el dinero no las intenciones,
Sociedad hipócrita de falsas adulaciones,
Que reprocha la muerte y la celebra a borbotones,
Conservo la vida también en gobiernos
Tiranos, demócratas, malos, buenos,
Y la conservo  en las tristezas que son aguijones
Aguijones de la vida, vida de albellones,
Y en los niños también conservo la vida,
Que no vale nada si no está encendida,
Encendamos la vida y conservemos la vida,
En cada instante, en cada rima,
En cada oda, en cada sonrisa,
Sin negar la muerte que se aproxima,
Llegará la muerte a nuestras cimas,

Y yo estoy tranquilo porque he conservado vida.

lunes, 2 de marzo de 2015

Apuestas

También hay que apostarle a la muerte, y  ¿por qué no?
A sus finales y a sus callejones,
Aprender a amar cada amargo momento de soledad,
Cada encontrón con la distancia y el olvido,
Y la muerte es eso, el olvido,
Un olvido mezclado con un corazón inerte y un cuerpo frío,
El olvido de los amados y los allegados, de los conocidos,
Y allí olvidados estamos, y estaremos,
Siempre olvidados,
Porque vivir es un acto mismo de morir,
O si se quiere de que le olviden a uno de a poquitos.
No temerle a la muerte es también no temerle a la tristeza,
De esa que va y a veces llega,
De la que vagando va por las calles,
Sin temor y siempre a prisa,
Tristeza no te temo, muerte no te temo,
Y si mueren, enterremos,

Que la vida también es  muerte y fiemo.